Zapatero en la puerta giratoria

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José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, ayer, antes de intervenir ante el Comité Federal del PSOE. / Emilio Naranjo (Efe)

Desde hoy Zapatero es más apto como presidente, pues los mejores gobernantes son aquellos que no tienen interés en el poder. Por eso, cuando se le ofreció al poeta Omar Jayyam la posibilidad de un acomodo en la corte persa, contestó: “Las cualidades que se necesitan para gobernar no son las que se necesitan para acceder al poder”. Así era en la Persia del siglo XI y así sigue siendo hoy.

A partir de mañana mejorará su valoración en las encuestas. Los ciudadanos aprecian que los gobernantes democráticos no se comporten como soberanos. Con su autolimitación en el poder, Zapatero y Aznar han hecho virtualmente imposible a un futuro presidente permanecer más de dos legislaturas en el cargo sin parecer un dictadorzuelo sediento de mando y egolatría. Este consenso post mortem de dos gobernantes resultará muy benéfico para el país, pues pone en serios aprietos a esos caciques autonómicos con mucho poder y escasa responsabilidad. Si la corrupción y el apetito de mando irrefrenable están desde hace años prácticamente erradicados del Gobierno central, muestran sus peores rasgos en los gobiernos autonómicos.

El presidente disponía de una salida digna: volver a presentarse el año próximo y recibir en primera persona el castigo ciudadano a sus políticas de recortes. Pero hay que admitir que su opción resulta muy decente. Gracias al azar y a la necesidad orgánica, Zapatero puede ir un paso más allá que su predecesor. Al elegir sucesor mediante un proceso de primarias, el PSOE se libra de la sombra de un caudillo y evita el enojoso carácter de heredad en que quedó convertido el PP tras la marcha de Aznar. El candidato socialista no será visto como el príncipe tutelado que pareció Mariano Rajoy durante su primera legislatura en la oposición.

Pero la doble renuncia aún puede convertirse en cuádruple. Abandonar pronto la secretaría general y no dejarse tentar por el control ideológico del partido -como hace Aznar desde Faes- equivaldría a una plena abstención de toda forma de poder público. Sé que es mucho pedirle a un presidente, pero ayudará a que concibamos como algo normal la desvinculación del cargo. La política debe ser un servicio que uno presta a sus conciudadanos algunos años antes de proseguir con su vida. La democracia de buena calidad tiene puertas giratorias.

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5 Comentarios

  1. el andaluz
    3 abr, 2011

    Interesante esto de la puerta giratoria.El problema es que en España la puerta esta muy oxidada.Nadie dimite, nadie se va, excepto cuando te echan.Al menos hay un indicio de no permanencia pero esto solo afecta a uno solo,¿ y el resto que? ¿cuantos miles de políticos se dedican a estos menesteres y se perpetúan en Alcaldias,Diputaciones,Autonomias…etc?

  2. jogorca
    4 abr, 2011

    Absolutamente de acuerdo, a ver cuando siguen el ejemplo en las autonomías.

    Saludos

  3. Avizor
    6 abr, 2011

    Es mejor que Rodríguez Zapatero haya anunciado su retirada. Hubiera sido demasiado, en SU caso, aspirar a un tercer mandato, habiendo aplicado políticas contrarias a la que había prometido.
    Como hubiera sido demasiado para Aznar, visto como desbarró en su segundo mandato (guerra de agresión a Iraq, desastrosa gestión inicial del Prestige -aunque luego sí lo corrigió-…).
    Pero no estoy de acuerdo en que, por norma general, es negativo que repitan un tercer mandato. El problema no es que determinados cargos públicos estén tres o cuatro mandatos, no. El problema es que mantenerse en el poder (y garantizar sus redes clientelares) se convierte en un fin en sí mismo. Porque si fuera para sacar un proyecto de larga duración… pero no.

  4. Omar Jayan
    6 abr, 2011

    Cuando hayamos partido sin dejar ningún rastro el sol no cambiará sus leyes ni sus ciclos; ya vivió sin nosotros innumerables siglos
    y no para deleitarnos luce su ardiente astro.

    La tierra es un mosaico de dioses y creencias, de clérigos, profetas, sacros libros y textos: impiedad, fe, pecado, son sólo los pretextos
    que los hombres invocan al luchar como fieras.

    Bebamos, amor, bebamos: todo al olvido invita.
    Yo que medito siempre, solamente en dos días no he querido pensar ni jamás he pensado: el que está por venir y aquel que ya ha pasado.

    Al mundo me trajeron sin mi consentimiento y los ojos abrí con sorpresa infinita, partiré después de reposarme un tiempo sin saber la razón de mi entrada y salida.

    Omar Jayam

  5. Ricardo
    6 abr, 2011

    Tengo acuerdos y desacuerdos con su artículo. Empiezo por los acuerdos. “La política debe ser un servicio que uno presta a sus conciudadanos”, Así era, no el siglo XI, con el poeta Omar Jayyam, sino en el siglo IV antes de Cristo. Hace la friolera de dos mil cuatrocientos años.

    “El gobernante no está para atender a su propio bien, sino al del gobernado….. Por tales motivos, los hombres de bien no están dispuestos a gobernar ni por dinero ni por honores. No quieren en efecto ser llamados mercenarios por exigir un salario, ni ser llamados ladrones por apoderarse de riquezas, ocultamente , desde el gobierno (Platón, República, 347,b).

    El desacuerdo, y aquí la vamos a tener, es su afirmación “Desde hoy Zapatero es más apto como presidente, pues los mejores gobernantes son aquellos que no tienen interés en el poder” Querida Irene ¿Quién le ha dicho a usted, de dónde supone, que Zapatero “no tiene interés en el poder”? Creo que está usted en un grave error.

    La foto con la que ilustra su comentario es muy elocuente, un Zapatero con cara de ido, o como dice mi vecino con frase de calle, con cara de no tener ni puta idea de la hora que es.

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