Todos tontos

Todos tontos - (ABC, 18-12-2008)

Si un guionista de Hollywood hubiera concebido la gran estafa de Bernard Madoff como argumento para una película, la habría descartado por inverosímil. Que una ancianita incauta se ofusque con el timo de la estampita es casi natural. Que la avaricia de pequeños ahorradores – funcionarios, maestros y otra gente sin importancia – pueda estimularse con los sellos hinchables de Afinsa, tiene un pase. Pero que grandes banqueros como los del Santander, HSBC o BNP Paribas, hayan sido estafados con el pedestre mecanismo de una red piramidal, escapa a toda lógica. Esas gentes curtidas, habituadas a desenvolverse entre tiburones financieros, conocedoras de las tretas de la inversión y, hasta ahora, casi indemnes a la crisis del crédito, han caído en una trampa popularizada hace noventa años por un emigrante italiano que ni era banquero ni era nada, aunque se sabe de él que perdió su trabajo de camarero por sisar a los clientes.

Ahora el guionista se mesa los cabellos: ¿quién dijo que la realidad imita al arte? Lo que lo tiene es desbordado. Y el cine se hace documental, no para contar la vieja historia de que los duros nunca se dan a cuatro pesetas, sino para indagar en los intrincados nudos que la codicia ata en las almas: una rentabilidad de hasta el 15% anual, una invitación exclusiva a la elite del dinero y, sí, probablemente alguna irregularidad, información privilegiada o algún chanchullito complejo que no pondrá en riesgo nuestra inversión. Un fraude fiable, pues lo perpetra un tío listo, bien relacionado, que fue presidente del Nasdaq, ahí es nada. Al final, la estrella de Wall Street ni siquiera tenía imaginación. Y a los listísimos banqueros se les quedó la misma cara que a la ancianita incauta y al maestro filatélico.