Qué cien días más largos

Qué cien días más largos - (ABC, 17-4-2008)

Albergaba ciertas dudas sobre la paridad, pero la reacción de la derecha oral y escrita así como la mamarrachada inaugural del Berlusconi absoluto me han abierto los ojos: es necesaria. La irritación de sus detractores pone fácil al presidente pasar por progresista y ganarse la complicidad de la mitad del electorado con sus golpes de efecto. No lo es el nombramiento de Carme Chacón, síntesis de una verdad histórica inadvertida: el valor, a la mujer a punto de parir, se le supone. Pero sí lo es, y contiene trampa, instituir un Ministerio de Igualdad mientras se relega la educación a un coche escoba asistencial, porque la instrucción pública es el instrumento fundamental del Estado para disminuir las desigualdades. De la importancia que Zapatero concede a los asuntos del intelecto da idea un efecto colateral de su nuevo gabinete: Jesús Caldera va a ser el gran timonel del pensamiento de izquierdas español. Aguanta la pedrá, que dirían en mi pueblo.

Esperaré cien días para enjuiciar a los nuevos ministros, pero no para recordar que cuando Federica Montseny ocupó la cartera de Sanidad y Asistencia Social en 1936 tenía 31 años. Así que Bibiana Aído no es la ministra más joven de la historia de España ni de la democracia, a menos que se agarren a unos meses arriba o abajo, como a un clavo ardiendo, quienes así lo han afirmado. Admito, no obstante que, siendo ambas de la misma edad, Montseny parecía más vieja cuando fue nombrada: había escrito más de 40 novelas y centenares de artículos, había leído a los principales pensadores políticos, y era conocida en toda España como oradora magistral. Le había cundido mucho el tiempo. Y aquí lo dejo, por lo de los cien días.