Lo histórico insiste
Lo histórico insiste -(ABCD, 14-6-2008)
A la hora de transmitir una información a la prensa, el adjetivo imprescindible para que el público capte la verdadera dimensión de la noticia es “histórico”. De ahí que, durante la rueda de prensa que dio Jacques Chirac con motivo de la aprobación de la Constitución europea, un reportero le preguntara: “Señor presidente, ha hablado de un día importante, de un buen acuerdo. Pero no ha utilizado la palabra histórico. ¿Cree que, si se insiste un poco, el 18 de junio se considerará un momento histórico de la construcción europea?”
Qué estado de ánimo tan esforzado encierra la frase “si se insiste un poco”. Qué perla. Cualquier cosa puede adquirir la grandeza de lo histórico… si se insiste un poco. Y la prensa siempre tendrá en el doble fondo de su maletín nuevos hechos para sustituir a los que queden deshistorizados por la historia, como le ocurrió a la Constitución europea. El lunes, el precio del petróleo alcanza su máximo histórico; el martes, la policía detiene a un miembro histórico de ETA, el miércoles, una victoria de Nadal hace historia; el jueves, José Tomás lleva a cabo una faena histórica en Las Ventas; el viernes, muere Yves Saint-Laurent, que hizo historia al vestir a las mujeres con trajes masculinos, ya que los de Concepción Arenal no eran de diseño; el sábado, en un programa de supervivencia se anuncia como hecho histórico la primera expulsión; el domingo, un gobernante extranjero nos hace una visita histórica. Si se insiste un poco…
El problema es que al insistir demasiado, se está redefiniendo la palabra: revisionismo en su variante conceptual. Hasta ahora, los hechos históricos debían cumplir dos requisitos: haber ocurrido realmente y tener suficiente importancia como para influir en acontecimientos posteriores. La primera condición se deriva de la oposición entre lo real y lo legendario; la segunda, de la existente entre lo trascendente y lo incidental. La boda de Isabel Preysler y Miguel Boyer es tan real como la de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón; pero sólo ésta tiene relevancia histórica.
La nueva acepción acuñada para “histórico” lo refiere a “algo que no ha ocurrido antes”, acotado por complementos circunstanciales: en el tenis español, en un programa, en los mercados de materias primas… En cuanto a “antes”, aún conserva rastros de su significado, pero los erradicaremos tan pronto como nos desprendamos del pasado por entero y logremos, al fin, que la historia comience cada día. Es cuestión de insistir.




