Ibarretxe, el estilo
Ibarretxe, el estilo - (ABC, 29-5-2008)
A diario la sintaxis nos presta, extra bonus, el servicio de revelarnos la naturaleza ajena. Deberíamos estar agradecidos, pero la humanidad muere sin reparar en ello. Buffon se dio cuenta hace 250 años, cuando a los franceses aún se les entendía: “El estilo es el hombre mismo”. Su sentencia se confirma de nuevo en las dos preguntas de la consulta popular que planea Ibarretxe.
Dejo la segunda para otro día y me centro en la primera: “¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?” El lehendakari pregunta a los vascos si, en el caso de que ETA quisiera poner fin a la violencia, estarían dispuestos a apoyar el fin de la violencia. Para chasco que dijeran: no, pediríamos a ETA que siguiera matando. Sólo pueden contestar que sí, pero al hacerlo, no estarán respondiendo al qué, sino al cómo. El estilo de Ibarretxe le permite ofrecer a los terroristas garantía de impunidad. La fuerza negociadora de ETA consiste en la amenaza de volver a asesinar, de manera que si, pese a haber renunciado a ella “previamente”, “de forma inequívoca” y “para siempre”, se le ofrece un “final dialogado” es para brindar una salida a los presos.
La forma en que esa perspectiva actúa sobre el presente de la banda –estos días se ha visto con la detención y recomposición inmediata de su cúpula- resulta fácil de entender para quien haya leído dos páginas de cualquier informe de Derechos Humanos: la impunidad, o la expectativa de obtenerla, estimula su vulneración. De manera que la pregunta, libre de las huellas del estilo Ibarretxe, se reformularía así: ¿Apoya usted la concesión de ventajas penitenciarias para los etarras si dejan de matar? A esa cuestión ya se puede contestar sí o no; este estilo ya sería otro hombre: uno que estimara la inteligencia de los ciudadanos y les concediera, sintaxis mediante, el verdadero derecho a decidir.




