El héroe sin víctima

El héroe sin víctima - (ABC, 14-8-2008)

El problema de la ministra de Igualdad es que se trae niebla entre manos, y hasta hoy no se conoce gaveta ministerial en que sea posible custodiarla. Para su balance de autosatisfacción trimestral escribe: he ido al hospital a visitar al héroe que defendió a una mujer maltratada, pero estaba en coma, así que no le he visto. Después he dado una rueda de prensa, pero no he admitido preguntas, así que no he oído a los periodistas. Finalmente, he dicho que el profesor “defendió a la sociedad”, aunque en realidad intervino en pro de una maltratada que no se siente tal.

En esa fantasmagoría se desenvuelve quien gobierna simbólicamente sus dominios: mira sin ver, habla sin escuchar y prescinde de la realidad. Cuánto más razonable hubiera resultado una visita del consejero de Sanidad, a ver si podía explicar por qué Jesús Neira recorrió varios hospitales sin que nadie le detectara el derrame. Lamentablemente, los del cetro y la escarlata no están para concreciones. La ilusión sería perfecta si la maltratada desvelara un escabroso historial y aprovechara el tirón mediático para fundar tres asociaciones, pero como ni va a denunciar, mejor que haga un cameo. Ante su servidumbre, engarzada en la dependencia, la soledad y otros cuartos oscuros, y su renuencia a ser liberada, o se hace un análisis que cuesta dinero o se aplica grandilocuencia en dosis equinas.

Sin duda, Jesús Neira es un héroe. El Cid ganaba batallas después de muerto y él, profesor de Teoría del Estado, nos brinda desde el coma una brillante contribución académica: frente a la dominación íntima consentida, el Estado sólo puede representar una ficción desesperada con una retórica que esté a la altura de su inoperancia. Para eso se fabricó el Ministerio de Igualdad.